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Hablar de ella es hablar de moda flamenca con mayúsculas. Me faltaba un post con su presencia, su historia, sus volantes y el mantoncillo que popularizó por los años setenta. Hoy con todo el cariño del mundo te dedico este post a ti, Marcelina Fernández.

Corría el año 1960 cuando Francisco Montero y Marcelina Fernández contrajeron matrimonio en Sevilla, el mismo año que fundaron una pequeña empresa familiar. Los primeros encargos llegaron en el pequeño taller de la calle Salado, donde comenzó la identidad de la firma que poco después de 1968 se trasladó al popular barrio de Santa Cruz y posteriormente a su ubicación actual en la calle Lineros. 1961 es un año que marca un antes y un después en la moda flamenca, es la fecha de la primera transformación del patrón que hasta ahora existía del traje de flamenca.

Marcelina Fernández tiene por aquel entonces la decisión de alargar el corte del cuerpo y la falda hasta el tobillo. De este modo también cubrir las axilas e incorporar el mantoncillo como complemento.Hasta aquel entonces los trajes eran por lo general cortos y los flecos iban pegados al escote. Los nuevos estilos se aprecian en el traje que luce Teresa Lorca , «La Polaca» o Matilde Coral.

La firma ha estado desde entonces muy marcada por su estrecha relación con el mundo artístico. Espectáculos flamencos, el mundo del cine, el teatro o la canción, demandaban constantemente sus creaciones, hasta tal punto que Lina pudo trasladar sus conocimientos adquiridos al trabajar con artistas, también a trajes de noche o vestidos de novia.

En 1966 se produce un hecho muy importante para la firma, la visita de la princesa Grace Kelly a la Feria de Abril de Sevilla, para la cual decide ataviarse con el traje regional.

Fotos tomadas de la web oficial de Lina Sevilla. Moda flamenca – Elena Rivera

Fotos tomadas de la web oficial de Lina Sevilla. Moda flamenca – Elena Rivera

En 1968, Lina confecciona en el taller del barrio de Santa Cruz otro de los trabajos más importantes de su carrera, el traje de flamenca que luciría la joven Princesa de Asturias, Sofía. Los colores elegidos: Rojo y blanco. 

En 1980 Lina inauguró su primera tienda (situada treinta años más tarde en el mismo sitio) A la inauguración de la misma asistieron grandes personalidades del mundo del flamenco. En ella, Lina ideó en 1989 una segunda transformación flamenca. Quiso ceñir los talles, marcar la cintura y el pecho de la mujer, una apuesta bastante arriesgada. Recordemos que hasta entonces las faldas habían sido de nesgas muy abiertas y apenas uno o dos volantes como remate. Las mangas por su parte, volvían al codo. (Y es que la silueta femenina apenas se insinuaba).

La artista sevillana Isabel Pantoja protagonizaba por el año 1990 la película «Yo soy esa», para la cual Lina confeccionó un extenso vestuario. Trajes de flamenca y batas de cola que vestían a la artista durante toda la filmación. Por este trabajo Marcelina recibió la primera nominación a los premios de la Academia de Cine por el mejor vestuario en la edición de 1991. Imágenes de la película:

En el año 2005 la firma recibió el Premio Giraldillo al mejor vestuario por el trabajo con la bailaora Milagros Menjíbar y sus Batas de cola. Acontecimiento que coincidió con el Aniversario XXV de la Bienal de Arte Flamenco. Es a partir de este año cuando continúan los homenajes a la modista.


Entrevista realizada por la periodista Clara Guzmán en febrero de 2010 a Lina:  “Vivíamos en la misma casa de vecinos, en la calle Salao. Era torero, Curro Montero era su nombre,  y lo apoderaba Juan Pareja-Obregón. Me pedía revistas  y me las devolvía con una nota: “El viernes, en El Gran Poder”, y así estuvimos siete años de novios. Yo cosía  lo que me salía y él trabajaba en “El Bazar español”, de la calle Sagasta. Allí lo animaban a seguir con los toros y yo lo desanimaba, hasta que formalizamos lo nuestro y nos casamos. Fue en el año 1960  y allí empezó todo lo bonito que me ha pasado en mi vida. Yo me dedicaba a la aguja, porque no fui ni al colegio; aprendí sola a leer, a escribir y a sumar. Francisco lo dirigió todo, hasta me cambió el nombre; me puso Lina, porque realmente yo me llamo Marcelina. Tuve que bailar, peinar y coser hasta que me pude comprar una máquina de coser Alfa con correa. Yo tendría 20 años y cuando nos casamos lo primero que hizo Francisco fue ponerle motor a aquella máquina. Sí, he trabajado muchísimo y he criado a mis hijos, aunque siempre he estado en el taller. Ahora que tengo ocho nietos echo de menos haber achuchado más a mis hijos. A la moda flamenca la veo con mucha animación. Antes éramos muy pocos. Estaba Maestre, un modisto del que no sé nada y luego llegó Salao. A partir de ahí, miles, y me alegro porque el sol sale para todo el mundo. De todas formas, como consejo yo pediría que cuando vayan a hacer un traje que piensen en Andalucía y en Sevilla. Tenemos muchas cosas para inspirarnos, pero también creo que se debería conservar el estilo de cada provincia, como el traje de verdiales de Málaga, o el de piconera de Cádiz. A mí me inspira cualquier cosa y cuando termino un traje digo que debería pagarlo y no cobrarlo de lo que disfruto haciéndolo”

Fotos tomadas de la web oficial de Lina Sevilla www.lina1960.com/

Fotos tomadas de la web oficial de Lina Sevilla www.lina1960.com/

Fotos tomadas de la web oficial de Lina Sevilla www.lina1960.com/

Fotos tomadas de la web oficial de Lina Sevilla www.lina1960.com/

Después de 50 años en el mundo de la moda flamenca y miles de volantes y mantoncillos, Lina, confiesa poner el alma en cada traje y resume sus últimas colecciones como: Flamenco.

A su colección para Simof 2009 la bautizó: «Nací en Sevilla». (Las fotos anteriores pertenecen a la misma). De ella dijo: «En el desfile he querido transmitir lo más enraizado de la moda flamenca, por eso he querido hacer también un homenaje a la bata de cola. No me esperaba que Matilde estuviera sentada en primera fila y me ha emocionado mucho cuando la he visto y cuando ha sido ella la que me ha entregado el ramo. Es un honor para mí su presencia hoy aquí» – comentaba haciendo referencia a la bailaora Matilde Coral que disfruto del espectáculo. Junto a ella, el periodista Rafael Cremades y el diseñador Toni Benítez que tampoco quisieron perderse la cita.

Rocío Montero, licenciada en Bellas Artes ayuda a su madre desde el año 2005 con la dirección creativa de la firma, mientras que Mila Montero es la responsable de la linea de complementos.

El último gran desfile de Marcelina tuvo lugar en Sevilla, para celebrar el 50 aniversario de la firma. Para lo cual quiero citar algunos de los párrafos que este año le ha dedicado Antonio Burgos: «A Lina le han dado un homenaje por sus cincuenta años de dedicación a la moda flamenca. Aunque tarde, me sumo con estas líneas. Porque de Lina siempre me han sorprendido tres cosas: Su discreción y modestia, aun siendo cuanto es en su mundo profesional. Y su fidelidad con Sevilla, sin irse a pintar la mona (o la moda, que es otra forma de pintarla) a Madrid, al corazoneo con los paparazis y los papafritis. Igualito que muchas que por haber presentado en el SIMOF cuatro trapos (copiados, además) van por ahí de diseño flamenco, presumiendo de que son poco menos que Coco Chanel con volantes. La belleza de los vestidos de gitana o trajes de flamenca (o como se diga) que hace, y me gustaría ahora pedirle prestada la expresión a un mariquita azúcar que cosa para la calle, para ponderarlos con más propiedad. Lo que se parece Lina a la Duquesa de Alba. Una jartá. O a lo mejor es al revés, que la Duquesa de Alba se ha acabado pareciendo a Lina de tanto lucir sus trajes de flamenca«.

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